martes, 27 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
Woman - 1913 - Erich Heckel
Woman - 1913 - Erich Heckel (b Dobeln, nr Dresden, 31 July 1883; d Radolfzell, nr Konstanz, 27 Jan 1970).
miércoles, 7 de marzo de 2012
Milena Berlatzky
Quinqué o Los ácidos sueños
libélulas fluorescentes
malabarear cuchillos sin sueños esponjosos
mariposas incognoscibles prestidigitan caleidoscópicas formas de nubes
el agua cae en gotas concéntricas
llorar en año nuevo no es buen presagio
los herbajes oceánicos olvidan sus flores
los ojos de azul elíptico comienzan a desviarse
se oye un corazón crujir en braille
despertar en el fondo de una cisterna celeste
Alguien golpea la puerta
Silencio
Puede ser la muerte
sábado, 25 de febrero de 2012
reynaldo uribe
IV
Quiero conservar el culto
primitivo y ancestral
ante lo mágico:
lo que no es del hombre
y hace al hombre.
Por eso busco y necesito
al hombre esencial,
el de carne y huesos
pero con un armazón de acero
o de nieve
de fuego o agua dulce
o lo que sea,
el que guarda en sus más recónditas esquinas
el Innombrable:
en sus miradas más superficiales
en sus manos y en sus pies
y en cada poro de su piel,
el que convive
y lo alimenta y se alimenta.
Por eso
mi temor de negociar
el gusano que un día se hizo hombre
por el hombre
que cada día quiere hacerse más gusano.
Estoy cansado
de buscar al hombre
tumultuoso y cerebral
laberíntico y mortal
el de carne y hueso y nada más
y nada más.
viernes, 24 de febrero de 2012
¿Tus palabras no atraviesan las paredes?
¿Tus palabras no atraviesan las paredes?
Modifica tus palabras.
Vicente Luy
Modifica tus palabras.
Vicente Luy
Guillermo Ibáñez - Poema de amor
I
Por vos que sos
como brisa de mediodía
compañía de guitarra
silencio de ocaso
como culminación de rito sagrado
constelación que abarca el universo
sombra y agua para el caminante del desierto
vestal en los corredores del infierno
ángel entre las nubes del cielo
que sos como un pequeño río
sin profundidades ni turbulencias
fugaz en la presencia de la piel
eviterna en todas las memorias
aún en aquella de mi muerte
y camino inaugural de la esperanza.
más
martes, 31 de enero de 2012
EMMA BARRANDEGUY
UN HOMBRE
Las costas verdes, los sarandizales,
el mostrador donde acodabas tus hazañas,
aquellas suelas y el martillo curvo.
Las pieles de las nutrias,
la manta, testimonio de esa fiebre
que trajiste del norte.
El machete triunfal sobre las pajas,
las redes viejas junto a tus polémicas,
la canoa prestada y los anzuelos,
la cuadra de batatas que dejaste sembrada,
hoy no se hacen presente en tus pupilas,
entran al territorio del recuerdo.
Porque la vida de un hombre,de un loco,
de un rebelde,
de un disconforme eterno,
de un hombre que no supo hacer dinero
pero sí caminar, conversar, beber,
estar en desacuerdo
y desatárselo en palabras a la gente,
porque la vida de un hombre como tú, digo,
no es mas que esto:
una enumeración de circunstancias,
el recuerdo de un proceso,
una barba crecida, un hijo muerto,
unos ojos brillantes,
gajos del Gualeguay entre los remos.
En el agua tenías que morir,
no hay que asombrarse.
Tendiendo redes en la noche,
para pescar por fin
tu corazón inquieto.
EMMA BARRANDEGUY
Las Puertas, 1964.
lunes, 23 de enero de 2012
Enrique Zolo
Confesiones a solas
Creo que estuve en este lugar; las sensaciones electrizan. Fuera del mundo las latitudes se tejen.
Corrompiendo silencios, este infierno parece tan poca cosa; entre sombras sin voces, estoy a punto de agarrarme a algo.
Las cartas estan manchadas de vino, agrio perfume narciso.
Siento que el temblor ya no me sostiene. La represión esta a la vuelta de un sueño.
La muerte esta celosa; solo son figuraciones entre gritos. La alegría está ebria en un rincon olvidado.
Todo fue un juego que empezo ayer. Creo que estuve en este lugar, entre sombras sin voces.
Lucidez silenciosa
Invierno desangra,
promulga silencio.
El cielo cuajado de incierto
abre los portales del alma,
hace cantar al soñador reprimido.
Demasidas luces,
demasiadas sombras,
lucidez silenciosa.
la noche recoge sus frutos,
lubrica las lujurias.
Invierno desangra
promulga silencios.
Acerca del Alma
Veo
una radiografia de la ciudad, y los asaltantes del paraíso rompen el
delicado equilibrio en este territorio en penumbras donde el silencio,
que no termina, hace que este libro de arena se me escape de las manos.
El
futuro ya se fue y la gente como si nada se pierde en la boca de los
subtes, y lo que no se nombra se dice en silencio, detrás de los
jardines del olvido.
La
ciudad ausente enciende las luces y este cuaderno de arena se desgrana y
los mapas de los espejos se confunden en este sentimiento hecho carne.
Veo la radiografia del mundo y otro vuelo de magia se pierde con un soplo de sombras que se lleva el silencio.
El tiempo no para y este sentimiento sagrado ya no quiere recordar el sentido de esto, y lo que nombra sobrevive, lo que calla explota, en otros sentidos.
El tiempo no para y este sentimiento sagrado ya no quiere recordar el sentido de esto, y lo que nombra sobrevive, lo que calla explota, en otros sentidos.
miércoles, 4 de enero de 2012
Regresos * MARTA ZAMARRIPA
Sonríe ahora
como si regresara de una rosa.
Su cabeza
derrama juventud sobre la almohada,
¿Sueña acaso,
o desviste jardines?
Afuera, la noche se afirma,
derrama su piedad,
nos cobija.
como si regresara de una rosa.
Su cabeza
derrama juventud sobre la almohada,
¿Sueña acaso,
o desviste jardines?
Afuera, la noche se afirma,
derrama su piedad,
nos cobija.
domingo, 20 de noviembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
Restos
Queda un jardín
territorio de alimañas
un mar de florcitas salvajes
resiste.
Quedan los fragmentos de un libro luminoso
adheridos por la lluvia
a lo que fue una silla de espera
resquicios de un color
en la quietud de los rincones
signos de la luz
señales en la tierra
restos de una civilización personal
que se niega a desaparecer.
EDGARDO ZOTTO
miércoles, 5 de octubre de 2011
Elegía para Juan Manuel Inchauspe
Concepción Bertone |
Leva en la mirada oscura, navega
el pensamiento en la arruga del ceño, ceñida
como una vela al viento
la cabeza de Juan
en el perfil izquierdo de su cara.
La cabeza apoyada
sobre la mano derecha que rodea el mentón, el candado
del pelo de la barba, la herida
de la boca encerrada bajo el bigote. Alta.
La mano alada eleva la cabeza, la alza
por encima del cuello,
del cogote —como él decía—
sin perder la elegancia, en la elegía
de una vieja conversación: cerveza santafesina
en la mesa de la amistad tranquila, la mesa clara
de Saer y de Juan, en otra foto.
Pero en ésta leva una luz. La luz
de una expresión infusa en los sesos, del peso
inexpresado de eso en la mirada. No
el reflejo de un foco, ni el haz
que se astilla contra un cristal, detrás,
contra su nuca. No.
Una luz en la pupila, un punto iluminado, un asunto
rodeado de pura luz en la oscuridad de sus ojos. Algo
como el alma que no sabemos, el fuego que no inventamos,
el veneno vencido con el mismo veneno. Eso.
Misterio escayolado que en los huesos queda
y fulge en la osamenta su “furiosa estrella: Arturo,
el Centauro, la Osa....” nombres de fuego
dictados a otros hombres, dijo Juan. Acordado,
fiel
al eco de su voz, dijo: “Combate” y
“Trabajo”. Las palabras, de pronto, anclan
en su cabeza
donde la araña trama
la tela tensa del poema: “Que sea
la frialdad de los otros
lo que ha venido aquí
envolviendo mi cabeza,
empujándome.
¿Qué importa?”
¿Qué importa ahora
la cabeza de Juan, el medio cuerpo
en blanco y negro, el botón de la camisa,
la sortija de un mechón de cabello
apretado a la sien. Un recuerdo de él
en los diarios...?
(No vivió para eso sino para los besos, los labios
que fueron sueños, sudarios, mortaja fluvial de los sueños,
epitafios de tantos, Tuñón) :
“Todo arde”
Mi cuerpo solo en el desierto del colchón
donde siento que la muerte me abraza
más amorosamente que la vida. Para decir
estuve, estuve en tal pasión,
en tal recodo...
También, Juanele, el Juan
-para los íntimos- en esa fotografía
tomada por Courtalón,
sobre mi escritorio, me abrazaba
en su guía
como el faro que atrae a la tormenta,
y la ilumina, la enfrenta claramente
a los ojos. Esa luz. Y el despojo
de todo eso. La poesía, la vida. Aquello
de la creación que Saer definía como un complot: el lugar
donde se está montando una bomba.... Una bomba
montada en el corazón de una esquina
en la que Juan José te cuenta:
para escribir El limonero real tardé nueve años
y a Cicatrices lo escribí en veinticinco noches... Esa luz
que no luce, que vela la rebelión, la pelea
velada del cuerpo. El apareo
de ese goce que nace del roce fugaz, de la “rosa real
de lo narrado”. Como
cruzar a nado el vientre del Paraná
partido en dos por un trueno. Por
el filo calado del lamparón.
Y el ruido en el que se quema el río, es música....
(Esa luz, esa acústica. Un sonido abandonado al oído.
En el caracol del oído donde suena esa música. Esa
que no llegaba nunca y cuando llegaba
era seda acordada, cuerdas de un laúd magnífico. El oficio
y el arte, Juan)
Ahora,
roza la eslora de tu cara el fluir. Aflora
igual que el ahogado a otra orilla, el recuerdo:
y vive allí,
no en la mano amputada de aquel amor,
no en el abrazo de tu palabra camarada, sino
en el muñón enamorado de esa palabra.
Aquello
embelesado en la luz, atravesado por la luz
que leva en tu mirada, que navega
en esa luz primera y última: llama del ser
que fue de luz, ultimado
por ser de luz. Ahora
Se incendia
en la fugacidad de otra tarde, todo. “Todo
arde”, Juan. Porque esta hora
de decepción, que alimenta la rosa del porvenir
se pierde. No se besa. Se muerde
el amor. Se devora, se hurta, se harta. Se atiza
para morir de su fuego. Como el árbol del alcanfor, Juan.
Su llama no deja ceniza.
viernes, 12 de agosto de 2011
Elías Castelnuovo * Del decálogo del escritor
—Si no se tiene nada importante que decir, mejor es no decir nada. Escribir por escribir es dejar la inteligencia en casa y tirar la estupidez por la ventana.
—Las palabras por sí solas carecen de valor. Su valor reside en todo aquello que se les coloca adentro. La trascendencia del verbo no está en el diccionario. Está en la cabeza del que lo maneja.
—Hay que escribir como se habla. Quien habla de una manera y escribe de otra diferente, o miente cuando escribe o miente cuando habla.
—Conviene eludir el floripondio literario y sus ramificaciones: la exuberancia de los adjetivos, las frases de oropel, los parlamentos interminables y todo cuanto enuncie el artificio de la composición literaria.
—Para ocupar un lugar de vanguardia en el campo de las letras es necesario previamente ocupar un lugar de vanguardia en el campo de las ideas. Los que marchan por detrás de las corrientes del pensamiento popular, no pueden pretender marchar por delante de las corrientes del pensamiento literario.
Diario Alberdi, Edición nº 2660, Suplemento histórico-literario del 51 aniversario, julio de 1974.
foto: http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/67/Castelnuovo0.jpg
jueves, 11 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Roberto Santoro
martes, 9 de agosto de 2011
El lagrimal trifurca - revista y plaquetas
1968 - 1976, Rosario, a cargo del poeta e imprentero Francisco Gandolfo con su hijo Elvio.
La primera etapa incluyó ocho plaquetas, que aparecieron entre 1972 y 1974. Era una hoja desplegable en cuatro partes e impresa de ambos lados, que en su primera entrega ofreció textos de los que entonces asomaban como nuevos poetas de Rosario: Orlando Calgaro, Fernando Molina, Eduardo D´Anna, Alberto C. Vila Ortiz, Samuel Wolpin, Jorge Isaías y Francisco Gandolfo. "Solicitamos colaboraciones inéditas (poemas y dibujos) para su publicación y suscripciones voluntarias para sostener la periodicidad de la plaqueta", se consignaba en la contratapa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)















